Es terrible que hasta el Partido Popular haya ejecutado la danza del vientre con Junts (el enésimo Pokémon de Convergencia). Tres son los daños directos de esta tendencia:
- Da al PSOE un argumento estupendo para que ancha sea Castilla: «si hasta el PP lo intenta».
- Contribuye a la normalización como interlocutor de un partido presidido por un prófugo de la justicia española y consolida la querencia popular por los nacionalismos periféricos.
- Incide en el desasosiego de quienes queremos que traten los asuntos de España partidos que no quieran romperla.
Sobre el espectáculo de su desnortada estrategia de los últimos días mejor hacer pocos comentarios.