La mejor película del maestro del suspense. Un libro sobre el mal. Alan Moore gótico-pulp. Un disco algo gafapasta.
Autor: Guillermo Díaz
024, tres cifras para la vida

Fue en verano la primera vez que se habló en el Congreso de los diputados de la necesidad de un teléfono de tres cifras para la atención a la conducta y deseos suicidas. Fuimos nosotros. Pocas veces la política te da satisfacciones como esta. Lo llevamos al pleno del Congreso, se votó y se aprobó.

Será el 024. Desde su puesta en marcha puede salvar muchas de las 11 vidas que el suicidio se lleva cada día en España. a continuación os dejo la primera de las intervenciones en pleno en la que traté el asunto. Antes lo habíamos hecho en Comisión.
La siguiente intervención que enlazo, fue del día en que se aprobó la moción. Propusimos cosas muy estudiadas, no muy caras y de eficacia contrastada. Estamos satisfechos, pero no es suficiente. Seguiremos proponiendo y trabajando por la salud de todos, especialmente por la salud mental, hasta ahora, la gran olvidada.
El Rincón del Gourmet Navideño
Entrega especial de Navidad. Estoy recuperando las recomendaciones que hice durante el confinamiento, pero he considerado pertinente grabar hoy un vídeo especial de Navidad con contenido específico para estas fechas. Son 12 joyas. Espero que las disfrutéis. Feliz Navidad.
Conspiranoid
La pandemia, como otras catástrofes o acontecimientos de gran impacto, tiene sus leyendas y conspiraciones azuzadas por gente que sabe cosas que tú no sabes. Los movimientos conspiranoicos son antiguos, muchos eran generados para erradicar a un enemigo o por motivos racistas, como el exitoso caso de los Protocolos de los sabios de Sion. Otros surgen sencillamente por las ganas de ser diferente. Estamos ante una suerte de tribu urbana que precisa sentir que está mejor informada que los demás. Personas que han visto el documental que la mayoría no ve, han visitado la web que las autoridades quieren cerrar, han leído el documento que han censurado pero que por sus buenos contactos, ha llegado a su móvil. La mayoría de las personas que promueven teorías conspiranoicas son inofensivas: que alguien crea que no hemos llegado a la Luna o que una bala mágica mató a Kennedy, pues no hace daño a nadie. Pero en pandemia lastran la recuperación. Los antivacunas están en auge y quienes creen que el virus es una herramienta de dominación, en un sentido directo o más disimulado, son bastantes. El hecho de que haya representantes públicos que se niegan a decir si se han vacunado o no por no decepcionar a este colectivo, es sintomático.
La conspiración en la época del whatsapp y de las demás redes sociales, campa a sus anchas. La mentira llega por el mismo medio y con la misma fuerza que la verdad. El sesgo de confirmación es un aliado estupendo de quien quiere ser distinto a la mayoría. Del que es más listo que los demás y no se deja llevar. Además cuenta con la ventaja para el debate de que afirman hechos posibles aunque no probables, y es la oficialidad la que tiene que demostrar que eso no es así. El conspiranoico siempre invierte la carga de la prueba, no de que lo tuyo es cierto con una altísima probabilidad, sino de que lo que él afirma es 100% imposible. Dos grandes parodias de esta falacia argumentativa son el pastafarismo y la Tetera de Russell.

Con esta batalla sobre la mesa, que el Gobierno de España imponga la mascarilla al aire libre, no ayuda. Haciendo esto, genera una grieta en la autoridad que tiene la administración pública y abre un portal al inframundo en el que habitan los que no creen en la vacuna o quienes creen que pueden pescar ganancias en la rebeldía. Hacer algo inútil basado en la necesidad de actuar ante la ausencia de un plan, es peor que no hacer nada.

Y es que el gran problema está en que muchas de las decisiones políticas no se basan en la evidencia científica sino en su eficacia propagandística. El daño que ha hecho el Gobierno a su autoridad con la imposición de la mascarilla donde se sabe que no es necesaria es grave, ha generado una oportunidad para quienes desinforman y contaminan todo de duda irrazonable. Tener un Gobierno entregado a la propaganda y el relato, donde la ciencia y la eficacia son lo de menos, abre la puerta a cosas peligrosas.
El Rincón del Gourmet XIX
Mi disco preferido de Iron Maiden – en pugna con otro -, la biografía definitiva de Alejandro Magno, una maravilla sobre Robin Hood y el mejor Punisher.
El peso de las palabras
En este blog pretendo recuperar discursos del pasado – reciente – en el Congreso de los diputados, que considero de interés en la actualidad. Es muy frecuente que los diputados de partidos nacionalistas, utilicen palabras de calibre grueso para referirse a otras fuerzas políticas, a la policía, a los jueces o a guardias civiles. Fascismo, racismo, nazismo, genocidio, son calificativos utilizados con ligereza por parte de los emisarios de la secesión. En esta intervención, además de denunciar la banalización de los términos, cuento la historia poco conocida de uno de los partidos más racistas de la historia de España. Spoiler: no es el PNV, aunque podría serlo.
El Rincón del Gourmet XVIII
Desde el AVE en los días del confinamiento duro. ¡Iba solo en el vagón! Y con 2 o 3 pasajeros más en todo el tren.
Una de Wilder, de las mejores. Terror denso y pesimista en un libro. Unas tiras cómicas del Post y mi disco preferido de Héroes del Silencio.
No toquéis a los niños
El nacionalismo, cuando no puede con los padres, va a por los niños. Lo hicieron con los hijos de los guardias civiles, por haber sus padres preservado el orden constitucional tras el intento de golpe en Cataluña. Lo hacen con aquellos que pretenden ejercer el derecho a que parte de la enseñanza en Cataluña sea en español.
La virulencia del nacionalismo con este asunto tiene una razón muy concreta: el pilar de la pretendida nación catalana es el idioma. Los textos originarios del secesionismo pivotaban sobre la raza catalana. Alguno hasta en una Cataluña natural. Pero tras lo perpetrado en nombre de la raza a lo largo del siglo XX, hubo que cambiar de estrategia: suplir la raza por el idioma. Por eso me gusta el concepto «etnolingüístico».
En el Congreso hemos debatido este asunto. Aquí lo que les dije.
Durante todo el debate, los diputados de Esquerra estuvieron bastante inquietos. Cuando volví a mi escaño, me increparon, me dijero que estaba loco y una evidencia, que no era catalán. Considero que no hace falta ser catalán para defender a los niños españoles. Es más, considero que no hace falta ser español para defender a niños. Les respondí «no toquéis a los niños» repetidas veces. La imágenes de la discusión se pueden ver en el minuto final de este vídeo.
Sobre magia, Maiden y un poco más

Este perfil tiene un marcado contenido personal. Espero que les guste. Pueden leerlo aquí. Gracias a El Independiente y a Ana Belén Ramos.
El Rincón del Gourmet XVII
La película que hizo que me quedara prendado para siempre de una actriz. Un cómic que ha marcado el cine. Un libro que no gusta a los extremos. Un disco lleno de himnos cargados de fuerza y que es leyenda.