John Constantine y los detectives de lo oculto

Conocí a John Constantine por el mero hecho de que yo compraba todo lo que editaba el sello Vértigo, la marca para adultos de DC cómics. Si me gustaba seguía la colección, si no, pues a otra cosa. Con Hellblazer, que es como se llama el tebeo que protagoniza este cínico, espiritista, mago, egoísta, vago, fumador compulsivo, bebedor semialcoholizado, destructor de demonios y de humanos, encontré un tesoro.

Fue por John Constantine por lo que me aficioné a un arquetipo que nació en la literatura y cuyo canon fue establecido por otro John, John Silence, una genial creación del gran Algernon Blackwood. Ese arquetipo es el detective de lo oculto. Los Sherlock Holmes que enfrentan el crimen que no tiene su origen en este mundo. La némesis no es James Moriarty, sino el Diablo, Baal, alguna antigua brujería, seres feéricos u otras criaturas de las tinieblas.

Los detectives que se enfrentan al Más Allá son mi personaje literario preferido. Son personajes con pasados misteriosos que el lector intuye pero que no se cuentan, algo parecido a lo que sucede con el Ethan de John Wayne en Centauros del Desierto.

Si algún día escribo ficción estoy seguro de que, como mínimo, habrá un personaje de estas características en mi cosmogonía. Mientras me conformo con contar lo que sé sobre ellos en La Escóbula de la Brújula. Aquí un programa muy especial que creo que os puede gustar.

El Rincón del Gourmet XXIX

Hacía tiempo que no traía a este blog las recomendaciones que hice durante el confinamiento. Hoy toca uno de los tres grandes de la Ciencia Ficción. También os sugiero un disco de un género poco habitual en mí, pero que fue muy importante en mi adolescencia y sigue gustándome muchísimo. Una película que como aficionado a la magia que soy es una de mis preferidas en su década. Y un cómic francés que está hecho por grandes teóricos del noveno arte.